El granizo es una de las amenazas meteorológicas más devastadoras para la agricultura. Un evento de apenas 15 minutos puede destruir una cosecha entera, causando pérdidas económicas que tardan temporadas en recuperarse.
En esta guía analizamos los factores clave que debe considerar antes de invertir en protección antigranizo: desde la elección del material y la densidad de la malla hasta la estructura de soporte y el mantenimiento periódico.
Materiales y densidades disponibles
Las mallas antigranizo modernas se fabrican principalmente en polietileno de alta densidad (HDPE) con estabilización UV. Los gramajes van desde 50 hasta 76 g/m², y la elección depende del calibre de granizo predominante en su zona y la abertura de malla deseada.
Las mallas de mayor gramaje ofrecen protección frente a granizo de mayor diámetro, pero también reducen la luminosidad. El equilibrio entre protección y transmisión de luz es un factor determinante.
Sistemas de instalación
Existen dos grandes familias de instalación: el sistema plano (tipo parral) y el sistema en V invertida (tipo cereza). El sistema plano es más económico y adecuado para cultivos bajos.
La estructura de soporte puede construirse con postes de madera, hormigón o acero galvanizado. Cada material tiene ventajas en durabilidad, coste y facilidad de montaje.
Mantenimiento y vida útil
Con un mantenimiento adecuado, una malla antigranizo de calidad ofrece larga vida útil — la durabilidad depende de la zona geográfica, condiciones climáticas y mantenimiento. Las inspecciones anuales deben verificar el estado de las costuras y los puntos de anclaje.
Textil Villa de Pego ofrece servicio técnico de asesoramiento para dimensionar y mantener instalaciones antigranizo en todo tipo de explotaciones agrícolas.



